1. HABLA EN PRIMERA PERSONA.
Acostúmbrate a formar frases que empiecen por: "Quiero...", "Me gusra...", "No me gusta...", "Me siento..." (siempre en primera persona). Trata de incluirlas en tu conversación hasta que surjan espontáneamente, de una manera natural.
2. NO TE REPRIMAS.
No dejes pasar situaciones emocionalmente confusas sin clarificarlas. Si algo te ha molestado, intenta aclararlo inmediatamente. Resulta mucho más conveniente y menos problemático expresar tu malestar en el momento que guardártelo para darle vueltas y rumiarlo más adelante, indefinidamente.
3. ANIMA AL OTRO.
Acostúmbrate a utilizar frases reforzantes dirigidas a tu interlocutor. Si algo te ha gustado, házselo saber; si le aprecias, transmíteselo. Muchas veces resulta más difícil expresar frases positivas que hacer críticas.
4. SIEMPRE, SINCERIDAD.
Como alternativa al enfado y para evitar estallar en ira ante una confrontación, practica la siguiente fórmula: "Estoy enfadado porque (ejemplo) me has hablado de mala manera... Me gustaría que (por ejemplo) la próxima vez me dijeras lo que piensas de una mejor manera". Expón la verdad de lo que sientes y esperas.
5. INGREDIENTES BÁSICOS.
Una buena expresión de los sentimientos debería incluir: tus necesidades, tus deseos, tus derechos y cómo repercuten las distintas situaciones en ti. No debería incluir excesivos reproches, deseo de herir y autocompasión. Estas últimas enmascaran tus sentimientos y hace que la otra persona te entienda mal.