Diez años después, sigue doliendo igual: Aldo de Nigris  Pasar al contenido principal
+
Próximos 5 días
Pronóstico en video

Diez años después, sigue doliendo igual: Aldo de Nigris

El ex delantero de Rayados recordó a su hermano Toño en una entrevista exclusiva para Multimedios Deportes.

Hoy se cumplen 10 años de la intempestiva partida de Antonio De Nigris, quien murió el 15 de noviembre del 2009 de un infarto en Larissa, Grecia, una muerte que luego de una década sigue doliendo como el primer día para su hermano Aldo y el resto de la familia.

El “Tano” fue sorprendido por la muerte al sentir dolores intensos de pecho mientras dormía y falleció camino al hospital, una noticia igual de sorpresiva para el medio del futbol mexicano e internacional la noche del domingo 15 de noviembre tiempo de México, 16 ya en Grecia, algo increíble y que nadie se esperaba, pues el regiomontano parecía estar sano y viviendo con gran pasión su estancia en la Liga griega.

La conexión que había entre “Toño” y Aldo era muy grande, eran muy unidos, incluso el más pequeño de los De Nigris Guajardo lo veía como un segundo padre y además como un superhéroe al que nunca le iba a pasar nada.

A 10 años de la partida de su hermano, Aldo se quiebra al sentirse impotente de no haber podido compartir con él su alegría de estar ya como auxiliar técnico en el equipo sus amores, el Monterrey, al no haber podido cumplir el sueño que ambos tenían de jugar juntos con los Rayados.

En una mañana fría en El Barrial, el también apodado “Tano” atiende a Multimedios Deportes y nos comparte lo que ha sido todo este tiempo sin el “pilar de la familia”, sin su ídolo, sin su hermano con quien tenía un “amor a toda prueba”.

.- ¿Cómo han sido estos 10 años sin Toño, cómo lo sigues recordando después de tanto tiempo?

“Yo siempre lo recuerdo en los momentos en que lo necesito, cuando necesito ése consejo de la persona que me guió, que me enseñó el camino hacia donde estoy en estos momentos. Ésa persona en la que pensaba cuando necesitaba algo en los momentos difíciles, era la primera persona que le hablaba para hacerlo sentir orgulloso en un momento de éxito.

“Me dejó la vara muy alta, pero siempre intento que él se sienta orgulloso, soy un creyente que él sigue disfrutando allá arriba lo que está pasando acá. Soy un creyente de que existen ángeles que nos cuidan desde el cielo y trato siempre de ser fuerte en esos momentos que lo necesito”.

Aldo siente que “Toño” sigue presente, incluso muchas veces habla de él en presente, porque en su corazón sigue viviendo y es algo que toda la familia tiene claro, que lo han sabido asimilar, aunque no ha sido nada fácil.

“Todos los logros que obtengo se los dedico a él, si estuviera en vida también lo haría y él lo sabe. Más que un ejemplo, él era un héroe para mí, un superhéroe, con súper poderes y que nunca le iba a pasar nada”, expresó con algo de nostalgia en su rostro.

“Somos gente de Monterrey, de trabajo, mis padres siempre trabajaron, por eso conviví más con Toño, era como un padre para mí. Él me decía hijo, era como un papá segundo para mí porque, primero quería ser como él, seguir sus pasos, era el que exigía con palabras fuertes y con acciones que me marcaban, pero me exigía porque me decía que sabía que podía ser mejor que él”.

.- ¿Cómo recuerdas el momento que te enteraste de su muerte hace diez años?

“Como un evento increíble, porque no lo creía, estaba en shock, no lo podía asimilar. Me llamó Poncho, mi mamá estaba fuera de la ciudad, venía regresando de McAllen, no le queríamos decir, pero la noticia corrió, se hizo una noticia mundial y terminó dándose cuenta en el camino.

“A veces pienso que él terminó su participación en la vida preparándome a mí y otras muchas personas, y se fue para dejar el camino. Yo me enfoqué mucho en ayudar a mi familia, en intentar tener bien mi estado emocional para ayudar a mi familia como él lo hacía para que ésa carga no fuera tanta para mi madre, para mis padres, mis hermanos y así fue como lo tomé”.

Desde que estaba iniciando su carrera en Gavilanes de la Tercera División, Aldo le contaba todo a Antonio, sus alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, su hermano mayor lo aconsejaba, lo alentaba y hasta en ocasiones lo regañaba. Hoy quisiera seguir haciéndolo, pero se quiebra al sentir la impotencia de no ser posible.

“Lo más difícil es eso, aprendes a vivir con el dolor, nunca dejas de tenerlo. Lo más difícil es en los momentos que antes lo primero que hacías era levantar el teléfono y hablarle para decirle el momento difícil que estás pasando, esperar su consejo. Como ahora que me habla Mohamed para ver si tenía la intención de ser parte de su cuerpo técnico.

“Fue un momento donde quería levantar el teléfono y decírselo (se quiebra). Se está buscando luchar, tener esa esencia que él me dejó, que para mí es la esencia de un rayado, es lo que nosotros vivimos desde chicos y lo que nos llevó a lograr lo que a lo mejor nunca logramos”, expresó con los ojos llorosos.

En el momento que se da el fallecimiento del “Tano”, los Rayados estaban por iniciar su participación en la Liguilla del Apertura 2009 y lejos de ser un bajón, algo negativo para el equipo fue como una inyección motivacional para Aldo y el resto de los jugadores, que no pararon hasta levantar el trofeo de campeones, un título que se lo dedicaron por completo a él.

“Yo siempre digo que es el campeonato de Toño, no solo me ayudó a mí, sino a todo el equipo, esperando totalmente todas las creencias. Soy más del pensar que cuando crees y tienes fe en algo, ya sea en un ángel, un santo o un Dios, si tienes fe y confías vas a sacar fuerzas de tu interior.

“Creo cien por ciento que él estuvo ahí y me ayudó para poder lograr este campeonato junto a mis compañeros, porque sabemos que el equipo de sus amores era Rayados y el sueño que siempre tuvo era ser campeón con esta camiseta”, recordó con gran orgullo.

.- Si pudieras regresar el tiempo, ¿qué hubieras hecho con tu hermano que no pudiste hacer?

“Es una pregunta súper difícil, porque el amor con él fue a la máxima potencia en todos los aspectos, vivimos una vida muy acelerada, pero muy unida. Le decía en ocasiones, cuando yo ya estaba acá en Monterrey, que ya se viniera, que buscará equipo en México, el sueño de nosotros era jugar juntos aquí en Monterrey, era una de las cosas que más anhelábamos.

“El tema familiar, que es lo más importante, que mis hijos, su ahijado Aldo Patricio, pudiera crecer con él, verlo jugar, ver el ejemplo que era. Su hija, que es mí ahijada Miranda, mis otros dos hijos, mis sobrinos, los hijos de Poncho, mis padres, todos seguir conviviendo como familia”.

No hay duda que el tiempo vuela, es ya una década sin la presencia de Antonio De Nigris Guajardo entre nosotros, sin su peculiar alegría, su contagiosa sonrisa, su positiva forma de ver la vida y vivirla al máximo, hasta que lamentablemente la muerte lo sorprendió una fría noche de noviembre de hace 10 años y se convirtió en una auténtica leyenda.