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El día que 'Tuca' descontó 30 mil pesos al sueldo de José Luis 'Parejita' López

Reclamar al árbitro y ganarse una tarjeta amarilla nunca había sido tan costoso para un futbolista; una prueba más de la disciplina del hoy técnico de Tigres.

Ricardo Ferretti en su etapa como DT de Pumas
Foto: Mexsport

Un año le bastó a José Luis López Monroy, mejor conocido como El Parejita López, para conocer el rigor y la disciplina de Ricardo Ferretti, quien lo dirigió un año (2006-2007) en los Pumas de la UNAM y a quien le guarda un profundo respeto, admiración y amistad.

Para ese entonces, el hijo de la leyenda universitaria José Luis Pareja López ya conocía las mieles del triunfo, pues a sus escasos 24 años levantó el título de Liga ante Chivas colaborando con una anotación en el duelo de ida; un semestre más tarde, bajo el mando de Hugo Sánchez, formó parte del primer equipo bicampeón en la era de los torneos cortos.

La fama y el éxito que entonces tenía el Parejita nunca lo marearon, pues como dice, recibió una buena educación por parte de su padre, quien siempre le inculcó el respeto “dentro y fuera de la cancha”.

Pero dentro de un terreno de juego las revoluciones están al mil, la adrenalina suele desbordar hasta al más tranquilo de los futbolistas, y así le sucedió en varias ocasiones a José Luis. Pero de todas ellas, hubo una en particular que lo dejó marcado y que hoy recuerda como una buena anécdota.

En un partido, el ex número 11 de Pumas reclamó airadamente al árbitro del encuentro ganándose así una tarjeta amarilla; sin saberlo, a la distancia el Tuca lo observaba detenidamente. Al otro día, en el entrenamiento del club, Ricardo mandó llamar al Parejita, a quien le recriminó la forma absurda de hacerse amonestar.

“Me dijo que me descontaría de mi sueldo” como una medida de escarmiento y como un ejemplo para el resto de la plantilla. José Luis no le creyó, pensó que se trataba de una broma del estratega brasileño “hasta que me llegó mi quincena y faltaban 30 mil pesos”, entonces ni siquiera preguntó o reclamó por el dinero faltante, sabía que todo había sido obra de Ricardo Ferretti y de su reclamación al árbitro.

Lejos de molestarse, el Parejita tomó aquella experiencia como un aprendizaje que le sirvió para no volver a regalar una tarjeta amarilla.