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Enfermera resulta ser hermana perdida de mujer con Covid-19

Ambas conocían sus nombres y llevaban años buscándose, pero sus esfuerzos habían sido infructuosos hasta que coincidieron en un centro de rehabilitación.

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ESPECIAL.- A pesar de las numerosas muertes al rededor del mundo por la pandemia de Covid-19, la enfermedad también ha dejado a su paso historias de lo más sorprendentes sobre personas que lograron superarlay, la de hoy, que habla sobre como el coronavirus logró reunir a dos hermanas que se encontraban separadas desde hacía 50 años, en un hecho completamente insólito.

Y es que ¿cuáles eran las probabilidades de que ambas se encontraran en tales circunstancias después de que una de ellas se hubiera perdido hacía tanto tiempo, cuando las dos eran apenas unas niñas? Sin usa muy pocas, sin embargo sucedió. Aquí te contamos su historia.

Según relató el periódico estadunidense The Washington Post, todo empezó cuando Doris Crippen fue diagnosticada con Covid-19.

La mujer de 73, había caído enferma en su casa, pensando que padecía sólo una gripe, sin embargo, después de unos días, se sentía tan agotada que terminó por caerse y romperse un brazo, permaneciendo en el suelo 24 horas hasta que su hijo la encontró. Inmediatamente fue transferida a un hospital de Nebraska, en donde estuvo hospitalizada durante un mes, en donde logró recuperarse.

Sintiéndose mejor, fue transferida a un centro de rehabilitación y residencia para ancianos llamado Dunklau Gardens, también en Nebraska, en donde logró reencontrarse con su hermana, a quien no veía desde que ésta tenía 6 meses.

Doris y Bev Moro son medias hermanas, pues su padre se había casado tres veces y tenía diez hijos.

Crippen era la mayor y Moro la menor. La última vez que se vieron, la primera tenía 20 años, y Boro menos de 6 meses de edad.

Y es que en ese entonces, el estado de Nebraska consideró que sus padres no tenían las condiciones para cuidar de ella y sus tres hermanos, quienes entraron en el sistema de acogida y fueron dados en adopción por separado.

Ambas mujeres, quienes crecieron en Nebraska, conocían sus nombres y pasaron años buscándose, sin embargo, no habían tenido suerte, hasta que Bev encontró el nombre de su hermana en el pizarrón de pacientes. El reencuentro fue emotivo.

Doris presentaba un problema de audición y para poder comunicarse con ella, Bev llevó un pizarrón en el que escribió el nombre de su padre y se lo mostró. Crippen inmediatamente supo de quién se trataba diciéndole que tenía los ojos de su progenitor. Ambas lloraron y se abrazaron.

A pesar de las complicaciones que la enfermedad le ocasionó a Doris, afirmó al medio antes citado que la considera una bendición, pues la había llevado a finalmente reunirse con su familia y conocer a su hermana.

Ambas planean reunirse con sus otros hermanos y presentarse a sus respectivas familias. Aunque no sabían nada una de la otra ahora pasan mucho tiempo juntas y afirman tener una conexión muy especial.


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