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COVID: Hombre arma clínica en su casa para tratar a su mamá; hospitales están saturados

¡Una increíble historia!

Foto: AFP

"Creí que iba a morir en mis brazos", relata Marcos Fonseca Barbosa, un médico obligado a improvisar un tratamiento domiciliario para su madre enferma de Covid en Brasil, donde las camas de hospital se han vuelto escasas.

El médico de 36 años había intentado que la ingresaran en cuidados intensivos la semana pasada en la ciudad norteña de Manaus, pero el hospital público estaba abrumado con pacientes debido a que el número de casos se disparó.

"Tenía fiebre y apenas podía respirar. Debería haber estado intubada. Les dije que era médico, pero nos hicieron esperar más de cuatro horas en sillas de plástico", cuenta a la AFP. "No culpo en absoluto a mis colegas, sé que estamos viviendo una guerra", dice el joven médico, que trabaja en varias clínicas privadas que también están inundadas de pacientes.

Manaos es una ciudad de unos dos millones de habitantes que ya había presenciado escenas de pesadilla en abril y mayo, cuando tantos murieron que las autoridades se vieron obligadas a cavar fosas comunes y reforzar el hospital con camiones refrigerados. Pero la situación es aún peor en 2021. En los primeros 11 días de enero, no menos de 1.979 pacientes de Covid han sido hospitalizados en Manaus, en comparación con 2.128 en abril de 2020, que fue el peor desde que comenzó la pandemia.

Las 370 muertes reportadas en lo que va de año en la ciudad ya han superado el récord de un mes de muertes establecido en mayo, cuando se perdieron 348 vidas a causa del virus. "Incluso en mis peores pesadillas, nunca podría haber imaginado algo como esto", dice Barbosa.

Cuando se dio cuenta de que su madre, Ruth, de 56 años, podría morir mientras esperaba en el hospital, el médico tomó el asunto en sus propias manos.“Era inútil. Después de un tiempo creí que iba a morir en mis brazos en una silla de plástico. De repente me levanté, la llevé al auto y nos fuimos a casa”, recuerda.

"Luego envié mensajes a todos mis amigos y ex pacientes que había tratado en casa para pedirles ayuda". Fue a través de estos esfuerzos urgentes que consiguió una botella de oxígeno y un dispositivo de ventilación mecánica no invasiva, equipo que le permitió improvisar el tratamiento que recibió su madre en el hospital.

"La mantuve con vida con una máscara de oxígeno", explica, y agrega que también le dio un catéter nasal para ayudarla a respirar. "Me quedé a su lado las 24 horas del día durante cuatro días. Después tuve que volver al hospital. La dejé al cuidado de mi esposa, que es maestra".

Señala que su madre está mejor ahora, pero eso no le ha impedido llamar constantemente para ver cómo está."Lo que la salvó fue su voluntad de vivir y la ayuda de Dios. Es un verdadero milagro que siga viva", dice, siendo modesto en sus esfuerzos por salvar a su madre.